divendres, 7 d’octubre de 2011

SEGUNDO DÍA DE FESTIVAL


Hoy mi horario sólo me permitía asistir a la proyección de Intruders.



Su director, Juan Carlos Fresnadillo y el guionista, Nicolás Casariego han presentado la película, pero no hemos contado con la presencia de Clive Owen -que se reservó para el glamour de San Sebastián- ni la de Daniel Brühl -que prefirió presentarse al público ayer noche con el equipo de Eva-.




Intruders no es una película de miedo, sino una película sobre los miedos. Cuenta con todos los ingredientes de una buena peli y... sin embargo. La crítica de un experto como Carlos Boyero refleja, en mi opinión el resultado final.

"... Fresnadillo acreditó su indiscutible poderío visual con la retorcida Intacto, que a mí no me gustó ni poco ni mucho y luego demostró que podía actuar con solvencia en el cine internacional en la meritoria 28 semanas después, una secuela habitada por zombis creíbles. En Intruders se ocupa de algo tan temible como niños acorralados por pesadillas reales, por fantasmas de rostro oculto que les amenazan y les mantienen insomnes. Al parecer ese horror se ceba paralelamente con dos criaturas que viven en distintos países. No solo los niños ven a los monstruos, sino que sus progenitores también han comprobado que el acoso es real, que van a compartir el miedo de sus hijos.
Esa inquietante temática ha logrado películas memorables en el pasado (¿existe algo más tenebroso y lírico que La noche del cazador y Moonfleet?) y constituye en el cine actual una de las fijaciones del misterioso y aromático cine de M. Night Shyamalan. Fresnadillo dispone de un actor tan sólido como Clive Owen, de medios notables y de su contrastada habilidad para crear imágenes. Percibes que la luz, los encuadres, la atmósfera y los movimientos de cámara están cuidados con infinito mimo. Pero nada funciona a pesar de tanto virtuosismo técnico. El guion está deshilachado y no atrapa, asistes con indiferencia a algo tan presuntamente asfixiante como el terror y el sufrimiento de los niños. La explicación final al prescindible enigma apela a los abismos psicológicos, pero resulta tan tibia y rutinaria como todo lo anterior. Afortunadamente, Fresnadillo no utiliza los sustos facilones ni los efectos gratuitos, pero jamás logra transmitirme la sensación de angustia y horror. Intruders está bien vestida. El problema es que dentro no hay nada."

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Estetica/hueca/Intruders/elpepicul/20110917elpepicul_3/Tes

De todos modos, el paseo por Sitges es siempre gratificante.










Y, si alguien pierde la cabeza... ya sabe dónde encontrarla




Yo, después del paseito, de vuelta a casa.


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