divendres, 21 d’octubre de 2011

Bon dia, el primer en llibertat

Muchas maneras de verlo












De todo lo visto y leído, me quedo con las palabras de Odón Elorza y las que ya publiqué ayer de Rafael García Rico.

Todo parece indicar que nunca más se repetirá la escena de dolor de un funeral por una víctima del terrorismo de ETA. Se acabó, por fin se acabó. Hemos conseguido que ETA abandone las armas para siempre tras la necesaria escenificación de esa confusa Conferencia internacional sobre el final de ETA en la Casa de la Paz de San Sebastián.
Es una victoria de la ciudadanía que supo plantar cara desde posiciones de resistencia democrática al fanatismo y al totalitarismo. Es una victoria de la democracia largamente perseguida, con esfuerzo, con sangre y sin precio político. De ello estoy seguro.
El comunicado de esta tarde es claro, más allá de la retórica propia del independentismo radical que trata de vestir una decisión soñada que siempre pensaremos que llegó tarde, muy tarde. Porque en el camino hemos perdido a muchos, de manera que en estos momentos nuestro sentimiento de emoción, de alegría y de pena está con las víctimas y con sus familias.
Es verdad que no encontramos ningún signo de autocrítica ni de reconocimiento del dolor causado tan inútilmente. Tampoco lo esperaba. Y debe quedar claro que no debemos nada a ETA ni a Bildu.
Sé muy bien que el futuro que nos aguarda no será fácil. Pero es preciso tomar conciencia hoy, en caliente, de que la unidad de las fuerzas democráticas y el ejercicio  del diálogo para avanzar en una paz con memoria, en los procesos de reinserción y en la definición de las bases mínimas para abordar la construcción de la convivencia, nos esperan a partir de mañana mismo.
Estoy convencido de que el Lehendakari se volcará, se quemará si es preciso, en el intento de conducir este proceso hacia la concordia cívica. Y es de esperar que el PP se comporte con sentido de responsabilidad porque de lo contrario perderá estas  elecciones. No puede seguir haciendo trampas.
Iniciamos un tiempo nuevo, un tiempo en que muchas cosas no están escritas. Podemos decir que comenzamos nuestra particular transición democrática presidida por la esperanza y la libertad. Así lo estoy viviendo en esta tarde según voy escribiendo a borbotones frente a las fotos de Enrique Casas y Ernest Lluch. Ellos me dan la fuerza y la generosidad intelectual para tratar de reinventar el futuro del País Vasco.




con la emoción de Iñaki y Rubalcaba




 



 y, sobre todo, con una frase de Eduardo Madina que encierra el quit de todo esto:

"Cuando despertó, el dinosaurio ya no estaba allí"



 
Hoy es un gran día para el pueblo vasco y para todos nosotros. Cualquier demócrata y cualquier persona de bien debiera estar celebrando el fin del terror y el principio de un tiempo de libertad y esperanza. El que hoy se dedique a ensuciar el trabajo bien hecho y la memoria de todos los que han padecido el terror no merece siquiera una mención. Gora Euskadi.


En el recuerdo -siempre- las 829 víctimas y sus familias. Y el agradecimiento a todos los que han trabajado para llegar hasta aquí.


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