dissabte, 10 de desembre de 2011



...
Y las palabras nunca dichas
fueran el único remedio
en  aquel trance
que alteraba su cuerpo:
de la piel, hasta lo más profundo.
Con voz rota ella pide:
¡oh tú, por caridad ayúdame
a decirte que... Palabras.


J.A.G.

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