diumenge, 30 de desembre de 2012

FELIZ 2013

 


 No me cuesta nada despedirme de este año que se nos va. Ha sido malo en casi todo. Decepcionante en lo personal y en lo colectivo. Y, según las previsiones, parece que el que estamos a punto de estrenar puede hacer bueno a 2012. Quién sabe...  No podemos cada uno de nosotros cambiar demasiado las cosas. No en lo económico. No en lo político. Pero sí podemos escoger de qué modo vamos a encararlas. Desde qué orilla. Con qué compañía.




Que el frío y duro presente no nos impida ver más allá. Porque
 ese horizonte es el que debemos tener como meta.



Por muchas nubes negras que se empeñen en ocultarlo, el sol va a seguir estando ahí. Y vamos a luchar por seguir disfrutándolo.



Disfrutando de los nuestros, de los que nos quieren, de los que necesitamos.


Valorando lo importante, lo sencillo



Manteniendo entre todos ese fuego encendido. Esas ganas de luchar por lo nuestro. Por lo que tanto nos ha costado conseguir y que no vamos a dejar que nos arrebaten.

 

Porque lo importante no nos lo pueden quitar por más que quieran. Tenemos el eco de los poetas grabado a fuego y vamos a seguir defendiendo la alegría, mal que les pese a los que nos quieren felizmente aborregados.
Y mañana... mañana será otro día, mañana será otro año.

 
Porvenir

Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.

!Mañana! Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.


Á. G.

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