dijous, 8 de novembre de 2012

La Memoria inexcusable




Nunca cicatrizarán las heridas que se cerraron en falso. La desaparición de casi todos los testigos hace cada vez más difícil encajar las piezas de este puzzle que mancha de manera vergonzosa nuestra historia colectiva. Somos un pueblo incapaz de reparar con el reconocimiento público y la recuperación de los restos de los represaliados el sufrimiento de miles de familias. Gracias a los que siguen intentando dar voz a los que yacen en las cunetas.







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