dilluns, 30 d’abril del 2012






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Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

M.H.





mi alma impone su herida
¿a quién entregar un día
lo que será robado al siguiente?

el límite de lo que seré
es haber creído en lo que fui

J.G.

dissabte, 28 d’abril del 2012





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Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
"Estaba justamente pensando en ir a verte."
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?


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G.C.

divendres, 27 d’abril del 2012

Contra viento y mareada



Nunca me ha dado miedo avanzar con el viento en contra. Y notarlo en la cara la dejaba a veces cortada, otras la refrescaba, pero siempre era estimulante; siempre animaba a seguir.
Cuando está en juego lo básico se pierde perspectiva y se entra en una dinámica cada vez más difícil de superar. Y cuesta cada vez más ir contracorriente, con todo en contra. Si se pierden las ganas de apoyarse en la música, en la poesía, en la belleza, en todo aquello de lo que sacábamos fuerzas, llega un momento en que quedamos al antojo del viento, como hojas secas, muertas, sin alma. Intento no perder todo contacto. Por todos los diablos que lo intento.

dimarts, 24 d’abril del 2012

Aquí, aquí mismo... donde ya habita el olvido.





Donde habite el olvido...


Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda



dissabte, 21 d’abril del 2012





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En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto...
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a  sombra.


C.V.

diumenge, 15 d’abril del 2012






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Nadie puede ignorar la presencia del que vive,
del que en pie en medio de las flechas gritadas
muestra su pecho transparente que no impide mirar,
que nunca será cristal a pesar de su claridad,
porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre.

V.A.