dimecres, 26 d’octubre del 2011

Bon dia



Leo esta reflexión en el blog de Marisa. Me encanta. Se la robo a mi amiga Marisa que la tomó prestada de su amiga Coco. Dejo que me la roben. La frase merece circular.
 
 
 
Me desperté de la siesta... 
Levanté los brazos, moví las rodillas, giré el cuello... 
Todo hizo "crack"...
Conclusión:
"No estoy vieja... 
Estoy crocanti."

dimarts, 25 d’octubre del 2011

SERRAT



Decir Serrat es decir juegos, escuela, calle y niñez... i adolescència i joventut, maduresa ... i bons i mals moments i. .. No sóc gens original. Serrat és la banda sonora de la meva vida, i la de tants ... Recordo la primera vegada que vaig ser conscient d'estar-lo escoltant. Va ser a casa de la meva cosina gran i -si no em falla la memòria- sonava "El drapaire". I jo tindria ... cinc anys? I des de llavors va amb mi.



El drapaire


Sempre de matí
fes sol o plogués,
malgrat el fred o la boira,
de carrer en carrer,
sentíem cridar:
"Dones, que arriba el drapaire"

Com cada matí,
et vèiem venir...
Duies un sac a l'esquena,
un puro apagat,
un "trajo" estripat,
la boina i les espardenyes.

Sempre venies seguit
per un ramat de canalla.
Eres tota una atracció.
Tu, el teu sac i la cançó...

Sóc el drapaire,
compro ampolles i papers,
compro draps i roba bruta,
paraigües i mobles vells...

Sóc el drapaire,
i els marrecs anaven cantant.
"Ja m'esteu emprenyant massa.
No us ha dit la vostra mare
que jo sóc l'home del sac?"

I així fins la nit,
de carrer en carrer,
i de taverna en taverna.
Amb els teus papers
i el cos ple de vi
tornaràs a casa teva.

I tornes feliç,
car tot ho has comprat:
el peix, el vi i una espelma.
I un bocí d'amor,
que et deu haver dat
qualsevol bandarra vella.

Mai no tens temps per a pensar.
A dormir. Bufa l'espelma.
I l'endemà, a voltar el món,
tu, el teu sac i la cançó...

 


Per el meu amic


 Puc vendre'm l'ànima al diable
i el cos als demés
i llogar fins la guitarra
per diners
o trencar la meva imatge
com si fos de guix
o jugar-me l'esperança
al "set i mig".

Però no pas aquest poema volador i petit.
Gust d'amor.
Color magrana
que he escrit per al meu amic...

Ets bo
Ets dolç
Ets mascle.

L'alcohol em destruirà el fetge
i les arnes la pell,
el fum els pulmons
i els homes el cervell.
Podreu fullejar els meus somnis,
grapejar els records
i estripar-me plors i versos
jocs i amors.

Però no pas aquest poema volador i petit.
Gust d'amor.
Color magrana
que he escrit per al meu amic...

Ets bo
Ets dolç
Ets mascle.

He tingut sort amb les dones,
que ja és molt tenir,
i a les mans la primavera
que ja és dir.
He pujat on la neu crema
i he caigut al sot.
Demaneu-me el que vulgueu
que tinc de tot.

Però no pas aquest poema volador i petit.
Gust d'amor.
Color magrana
que he escrit per al meu amic...

El bo
El dolç
El mascle




Cantares

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

Nunca perseguí la gloria...

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar...»
golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar...»
golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar...»
golpe a golpe, verso a verso.



Pare
digueu-me què
li han fet al riu
que ja no canta.
Rellisca
com un barb
mort sota un pam
d'escuma blanca.

Pare
que el riu ja no és el riu.
Pare
abans que torni l'estiu
amagui tot el que és viu.

Pare
digueu-me què
li han fet al bosc
que no hi ha arbres.
A l'hivern
no tindrem foc
ni a l'estiu lloc
per aturar-se.

Pare
que el bosc ja no és el bosc.
Pare
abans de que no es faci fosc
ompliu de vida el rebost.

Sense llenya i sense peixos, pare,
ens caldrà cremar la barca,
llaurar el blat entre les enrunes, pare
i tancar amb tres panys la casa
i deia vostè...

Pare
si no hi ha pins
no es fan pinyons
ni cucs, ni ocells.

Pare
on no hi ha flors
no es fan abelles,
cera, ni mel.

Pare
que el camp ja no és el camp.
Pare
demà del cel plourà sang.
El vent ho canta plorant.

Pare
ja són aquí...
Monstres de carn
amb cucs de ferro.

Pare
no, no tingueu por,
i digueu que no,
que jo us espero.

Pare
que estan matant la terra.
Pare
deixeu de plorar
que ens han declarat la guerra.


El peligro de la historia única

La escritora nigeriana Chimamanda Adichie en las TED tolks de 2009 nos hizo reflexionar sobre "El peligro de una sola historia".


 

Merece la pena tenerlo en cuenta... siempre. La realidad está compuesta de multitud de facetas y no puede tomarse una sola como punto de referencia.


Luna mía de ayer, hoy de mi olvido,
Ven esta noche a mí, baja a la tierra,
Y en vez de ser hoy luna de la guerra,
Sélo tan sólo de mi amor dormido.


...

R. A.

JORGE DREXLER


Tres mil millones de latidos 

Estoy aquí de paso, yo soy un pasajero.
No quiero llevarme nada,
ni usar el mundo de cenicero.

Estoy aquí sin nombre
y sin saber mi paradero,
me han dado alojamiento
el mas antiguo de los viveros.

Si quisiera regresar

ya no sabría hacia donde.
Pregunto al jardinero
y el jardinero no me responde.

Hay gente que es de un lugar,
no es mi caso yo estoy aquí de paso

El mar moverá la luna o la luna a las mareas,
se nace lo que se es
o se sera aquello lo que se crea.
Yo estoy aquí perplejo,
no soy mas que todo oídos,
me quedo con mucha suerte
tres mil millones de mis latidos.

Si quisiera regresar
ya no sabría hacia cuando,
el mismo jardinero
debe estárselo preguntando.

Hay gente que es de un lugar,
no es mi caso yo estoy, aquí de paso.





Milonga del moro judío


Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.

estribillo:
Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé que Dios es el mío
ni cuales son mis hermanos.

No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.

estribilllo…
Y a nadie le dí permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay Dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.
estribillo...




Me haces bien


Para contarte, canto
quiero que sepas
cuánto me haces bien
me haces bien
me haces bien
Te quiero de mil modos
te quiero sobre todo
me haces bien
me haces bien
me haces bien
Basta ver el reflejo de tus ojos en los míos
como se lleva el frío
para entender
que el corazón no miente
que afortunadamente
me haces bien
me haces bien
me haces bien



Se va, se va, se fue

Con el anhelo dirigido hacia ti
yo estaba sólo, en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir,
como si un peso comenzara a ceder,

se va,
se va,
se fue…

Tal vez fue algo de la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té,
pero lo cierto es que la pena voló
y no importó ya ni siquiera porqué,

se va,
se va,
se fue…

Algunas veces, mejor no preguntar,
por una vez que algo sale bien,
si todo empieza y todo tiene un final,
hay que pensar que la tristeza también

se va,
se va,
se fue…


dilluns, 24 d’octubre del 2011

Núvols












El cel aquest matí. I el meu ànim fent joc amb aquesta seqüència. Núvols negres. Llum encegadora. I tot fos en blanc ... Fred, pluja, sol enlluernador, humitat, xafogor sobtat ... massa variables per a una mateix matí, massa.

diumenge, 23 d’octubre del 2011

EL POETA








Discurso de Leonard Cohen en los Premios Príncipe de Asturias:

Majestad,
Altezas,
Excmas. e Ilmas. autoridades,
Premiados,
Señoras y señores:
Es un gran honor estar aquí ante ustedes esta noche, quizás como el gran maestro Riccardo Mutti, no estoy acostumbrado a estar ante un público sin orquesta tras de mi, pero haré lo que pueda en mi desarrollo de esto. Me quedé toda la noche en vela, anoche, pensando qué podía decir aquí, en esta asamblea de distinguidas personas. Y después de comerme todas las barras de chocolate, todos los cacahuetes del minibar, garabateé unas pocas palabras y no creo que me tenga que referir a ellas.
Obviamente estoy muy emocionado por ser reconocido por la Fundación, pero he venido aquí esta noche para expresar otra dimensión de gratitud, creo que puedo hacerlo, en tres o cuatro minutos y lo voy a intentar. Cuando estaba haciendo el equipaje en Los Angeles para venir para acá estaba un poco inquieto porque siempre he sentido cierta ambigüedad en cuando a la poesía, la poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Es difícil aceptar un premio de una actividad que yo no controlo, es decir si supiera de dónde vienen las canciones haría más canciones con mayor frecuencia.
En esa situación de hacer el equipaje para venir, cogí mi guitarra, tengo una guitarra Conde que está hecha en la calle Gabenas, 7, en España. Es un instrumento de hace 40 años más o menos. Lo saqué de la caja, el instrumento, esta guitarra, y era como si estuviera llena de helio, era muy ligera. Y me la puse en la cara, casi, y la miraba con lo bien diseñada que está y olía la fragancia de la madera viva, sabemos que la madera nunca llega a morir. Y oía esa fragancia del cedro, tan fresco como si fuera el primer día cuando compré la guitarra hace 40 años. Y la voz parecía decirme eres un hombre viejo, y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a quien la merece, al suelo, a la tierra, con esta fragancia de donde viene esta frangancia, así que vengo hoy, aquí, esta noche, a agradecer al suelo, a la tierra, a este pueblo que me ha dado tanto.
Porque un hombre no es una credencial y un país no es solo eso, tampoco, una carga, un crédito no es país, en esta fraternidad en la que estoy con el poeta Federico García Lorca, puedo decir que cuando era joven y adolescente y buscaba una voz en mí, estudiaba a los poetas ingleses y conocía bien su obra, y copiaba sus estilos, pero no encontraba mi voz: solamente cuando por fin leí, aunque era una traducción, las obras de Federico García Lorca, fue entonces cuando comprendí que había una voz.
No es que haya copiado su voz, yo no me atrevería a hacer eso, pero me dió permiso para encontrar una voz, para ubicar una voz, es decir, para ubicar el yo, un yo que no está del todo terminado, que lucha por su propia existencia, y conforme me iba haciendo mayor comprendí que las instrucciones venían con esa voz. ¿Qué instrucciones eran esas? Nunca lamentar, y si queremos, ni siquiera casualmente, ni si queremos expresar la derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza. Y por tanto ya había encontrado yo mi voz, pero no tenía el instrumento para expresarla, no tenía una canción.
Y ahora voy a contarles muy brevemente la historia de cómo conseguí mi canción. Porque era un guitarrista indiferente, yo aporreaba la guitarra, solo sabía unos cuantos acordes, me sentaba con mis amigos, mis colegas, bebíamos y cantábamos canciones, pero en mil años nunca me vi como un músico o como cantante. Pero un día, a principios de los 60, estaba de visita en casa de mi madre en Montreal, que esta junto a un parque, y en el parque hay una pista de tenis, y allí va mucha gente a ver a los jóvenes jugadores de tenis disfrutando de su deporte.
Fui a ese parque que conocía de mi infancia y había un joven tocando una guitarra, una guitarra flamenca, y estaba rodeado de dos o tres chicas que estaban escuchándole, y me encantaba como tocaba. Había algo en su manera de tocar que me cautivaba, yo quería tocar así, y yo sabía que nunca sería capaz de tocar así. Así que me senté allí con otras personas que escuchaban durante un rato y luego se hizo un silencio, un silencio muy apropiado, le pregunté que si me daría clases de guitarra.
Era un joven de España, y solo podíamos entendernos en un poquito de francés, él no hablaba inglés, y dijo sí, te daré clases de guitarra; le dije, vivo allí, en la casa de mi madre, y quedamos, establecimos el precio de las clases, y vino a la casa de mi madre al día siguiente y dijo, déjame oirte tocar algo, yo intenté tocar algo, y dice: no tienes ni idea de cómo tocar, ¿verdad? Dije: no, la verdad es que no sé tocar. En primer lugar déjame que afine la guitarra, porque está desafinada. Cogió la guitarra, la afinó, y dice: no es una mala guitarra eh, no era la Conde pero no era una guitarra mala. Me la devolvió, y dice: ahora ponte a tocar.
No sabía tocar mejor, la verdad. “Te voy a enseñar algunos acordes”. Y cogió la guitarra y produjo un sonido de la guitarra que yo evidentemente nunca habia oído. Y tocó la secuencia de acordes, así, de manera rápida, y dice: ahora hazlo tú, yo no sé hacerlo. “Haber déjame que use yo tus dedos y te digo cómo los tienes que poner”, y los puso en el mástil, “y ahora toca”. Fue un desastre, evidentemente. Vuelve mañana, me dijo.
Volvió al día siguiente, me puso las manos en la guitarra, la puse en mi regazo, de manera adecuada, con la postura buena, y empecé otra vez, con todos esos seis acordes. Y la provisión de seis cuerdas, muchas canciones flamencas a base de esa provisión de seis acordes, y la verdad es que me sentía mejor ese día. Al tercer día mejoró la cosa. Pero ya sabía los acordes. Y sabía que aunque no podía coordinar los dedos adecuadamente para producir el sonido correcto, la pauta de sonido que él quería, pero sabía los acordes, los sabía muy muy bien. Al día siguiente no vino, no vino.
Yo tenía el número de la pensión en la que estaba quedándose en Montreal y llamé por teléfono para ver porqué no había venido a la cita y me dijeron que se había suicidado, que se había suicidado. Yo no sabía nada de este señor, no sabía de qué parte de España procedía, nada. Desconocía porqué había venido en concreto a la ciudad de Montreal, porqué se quedaba en Montreal en esos momentos, porqué estaba en esa pista de tenis, no tenía ni idea de porqué se había quitado la vida. Estaba muy triste, evidentemente. Pero ahora estoy contando algo que yo nunca había contado nunca en público.
Esos seis acordes. Esa pauta de sonido de la guitarra aquella ha sido la base de todas mis canciones, de toda mi música, y ahora podrán comenzar a entender las dimensiones de la gratitud que yo tengo por este país. Todo lo que han encontrado favorable en mi trabajo, en mi obra, viene de este lugar que les he contado.
Todo lo que ustedes encuentren favorable en mis canciones, en mi poesía están inspiradas por esta tierra, y por tanto les agradezco enormemente esta hospitalidad que me han mostrado y que han mostrado por mi obra, porque es suya, y me han permitido poner mi firma en el final de la última página. Muchas gracias señoras y señores.